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jueves, 19 de julio de 2012

Pesarse todos los días vs. pesarse una vez por semana?

[NOTA: este post lo escribí ayer, pero recién hoy lo subí.]


Estoy medio densa con el seguimiento del peso, me doy cuenta. Pero es que finalmente estoy viendo numeritos que me agradan y lo quiero festejar!!! Ya que no le cuento a nadie de mi vida "real" (como opuesto a mi vida bloggera), no tengo otra que postearlo minuto a minuto. 

Recuerdan que anteayer estaba bastante preocupada porque no sabía si el 666 era un error de la balanza, y ayer estaba preocupada por haberme comido esa ensalada fuera del plan? Esta mañana me fui a pesar rogando que el número se mantuviera, cualquier cosa con tal de no subir. Y clavé un 66,2 kg! No lo podía creer. No solo no subí, sino que bajé 400 gramos. 

Nuevamente, ya empecé a pensar que no puede ser. Que seguramente se debió a que me paré mal en la balanza, medio de costeleta. Así que hasta me intenté autoconvencer de que no me tengo que confiar en ese número, ya que seguramente mañana voy a ver un número más realista, cuando me pese derecha. (¡¿?!) Si, ya sé que soy una idiota, que veo siempre el vaso medio vacío. Es que supongo que tengo miedo. Miedo de entusiasmarme, de pensar que estoy en camino, y por otro lado miedo de desilusionarme si al otro día vuelvo a ver un número más alto. 

Debería sacarme un poco la presión de pesarme todo el tiempo? Alguna gente se pesa una vez por semana nada más, lo cual los ayuda a no volverse obsesivos con el seguimiento del peso, y a poner distancia con la comida, con el peso, con los "rollos" (los de la cabeza, no los de la panza). Pero a mi me da miedo que si no me controlo todos los días, puedo darme mayores "permisos" sin ver totalmente las consecuencias. En la clínica hablan de que hay que estar siempre "atentos". Pero no sé dónde termina la atención y comienza el trastorno obsesivo compulsivo, la verdad. En mi caso, tanta atención sobre el problema hace que lo ponga en el centro de la escena, que no piense casi en nada más, que me enfoque en éso a todo o nada anulando otras cosas en mi vida, que maquine permanentemente en el sobrepeso, mi imagen, la dieta y todo lo dieta-related, y que quiera todo YA. Entonces, cuál es la respuesta? Creo que por el momento, y hasta tanto no llegue a mi peso de fluctuación, prefiero cierto nivel de obsesión que el riesgo de irme a la mierd*a.

lunes, 16 de julio de 2012

666 - CHOCHA!

Hoy a la mañana pesé 66,6 kg! Finalmente apareció el 6, y con toda la furia. No un tímido 66,9, sino 66,6! GROSSO. Me entusiasma ver este número porque la vez que había bajado tanto 66 era mi cota superior, y debía fluctuar entre 64 y 66. Me da mucho miedo entusiasmarme tanto porque puede tratarse de una anomalía estadística como la que me pasó el otro lunes (el pasado, no, el anterior) que clavé un peso super bajo, que al otro día ya se había esfumado, y luego me tomó la friolera de 10 días volver a bajar un gramo respecto de ese peso. Típica pesimista, en vez de disfrutar el número ya estoy preocupada por volver a subirlo. Pero bueno...

Esta semana me la voy a ver complicada. El miércoles tengo almuerzo con mi jefe, que le gusta morfar que da calambre, y la elección de restaurant fue hecha por él. Vamos a ir a un lugar donde las opciones light son prácticamente inexistentes, y donde todo es más bien para compartir. Veremos cómo me las arreglo para no arruinarle el plan de compartir un tapeo y obligarlo a comerse toda una tortilla de papa solo. Además, el viernes es el día del amigo, y hay planes de gran comilona por la noche. Ahí no sé cómo voy a hacer para que no se note que estoy dietando. 

Como ya dije varias veces, me revienta participar a la gente de mi descenso, y en particular a alguna gente. No porque sean mala gente, al fin y al cabo estoy hablando de personas con quien voy a pasar el día del amigo, pero gente que no entiende mi tema con el peso. Ejemplo: hay una que bajó unos 8 kilos y los mantiene a fuerza de mucho ejercicio. Bajamos más o menos en la misma época, pero yo me volví a ir a la mierd*a, mientras que ella se mantuvo. Y todo este tiempo siento que me da cátedra, alardeando de cómo a ella la gimnasia le hace bien, y de que ella se mantiene porque lo bajó de a poco, comiendo de todo, y no a fuerza de restricción total (léase, el método Ravenna). Y me hincha un poco. Cuando hemos salido a almorzar juntas ultimamente, siempre como algo light del menú, aunque un poco excesiva la porción. Como se trata del almuerzo, no he llamado la atención todavía por mis elecciones y no me han preguntado si estoy a dieta. Seguramente se de cuenta de que estoy bajando, porque ya recibí otro comentario en la oficina de que estoy más flaca, pero al menos ella no ha acusado recibo. Mejor así. El viernes, que se trata de una cena, ya no creo que pueda caretearla mucho. Van a querer chupar, comer algo más que una ensalada de mediodía, y comer postre. Tendré que decidir cómo manejo este tema, y si denuncio o no denuncio, pero haga lo que haga se va a notar: romper la dieta no es una opción. El fin de semana seguirán los festejos con otro grupo de amigos, al que tampoco quiero denunciar... Anyway. Jodido.

Por suerte el 666 motiva como loco y hace que valga la pena el frío que estoy pasando. Y me coloca mucho más cerca de un peso en el cual podría pensar en aprovechar las liquidaciones!!

domingo, 15 de julio de 2012

Frío constante

Brrrrrrr!
Foto: thevoiceforthevoiceless
Un efecto secundario de la dieta es que me muero de frío. Lo cual, en el contexto de una ola de frío polar no es muy divertido. Anoche dormí abajo de una lasagna de frazadas. Sábana, frazada de polar, frazada gruesa de esas viejas, el plumón, y arriba un acolchado español grueso puesto doble! Camisón, medias, calzas y buzo de polar. Radiador eléctrico en el cuarto y bolsita de agua caliente en los pies. Pero igual me canté de frío. A eso le sumo que en mi edificio hay loza radiante controlada por le consorcio (es decir que no puedo regular el calor --o mejor dicho el frío-- de mi departamento) y muy malas aberturas, que dejan entrar un chiflete (y por momentos viento) permanente. No hay burlete adhesivo que aguante. Así que ahí ando, con la persiana cerrada en pleno día para que no entre frío, lo cual es super deprimente, porque no veo ni la luz del sol. Tengo el hornillo y una velita prendidos, el radiadorcito, y estoy hirviendo calabazas para que el calor de la hornalla contribuya a calefaccionar el ambiente. Edesur y Metrogas, perdónenme, pero estoy podrida de tiritar todo el día y de no sentir los deditos de los pies.

A pesar del humor de perros en el que me sume este frío, esta mañana la balanza me hizo un giño y me tiró un numerito que hace un tiempo no veía: 67 en punto. NICE! Debo aclarar que me levanté más tarde de lo normal, y ahí pueden haberse ido unos 200 gramos, no sé. La cuestión es que arranqué con buenas y renovadas energías para seguir bien con la dieta. Ayer en el grupo de los gordos se habló de desdramatizar, dejarse de joder con las justificaciones y de hacer más y pensar menos. En eso ando.

Pegó la "stanflation" que acosa al país por casa también, y decidí no comprar las viandas, que salen un ojo de la cara. Me fui al super ayer y me stockeé de lácteos y proteínas varias, y luego fui a lo de mi verdulero amigo y llené un chango de verduras y frutas. Intenté implementar todos los conocimientos adquiridos a través de El Gourmet sobre recetas sanas y livianas, cociné en cantidades industriales y freezé porciones de cada preparación como para pasar todo el invierno. Hoy que seguramente no salga de casa ni por casualidad, continuaré con otro tanto que me queda por cocinar. En la semana la verdad es que no tengo tiempo para nada y me da fiaca empezar de cero a hacer, no sé, ratatouille. Así que ese es mi programa de domingo: ratatauille, libro, y mucho cafecito caliente.

Si alguno tiene sugerencias de recetas sin harina, son bienvenidas. Sobre todo alguna con berenjenas, que compré una bestialidad y ya no sé qué inventar para aprovecharlas. Gracias!

jueves, 12 de julio de 2012

Me cambió el humor... finally!!

Bueno, respiro más tranquila, hoy bajé un poquito: 67,2 kg. Ayer me hizo bien ir a la reunión de los gordos. Necesitaba realmente una cachetada que me volviera a poner a tono. A pesar de que en ningún momento pensé seriamente en tirar todo por la borda, ya estaba empezando a pel*tudearla. Adelantando los horarios de las comidas, agregando cositas, comiendo afuera sin dividir en dos la porción, etc. El descenso de esta mañana me hizo muy bien como motivación para redoblar esfuerzos, pero sobre todo me cambió el humor. Después de 10 días de estancamiento, arrancar el día con esa buena noticia me predispuso de otra manera. Mejor humor, menos dramatismo. Estoy lista para seguir en carrera, y este fin de semana me voy a probar los jeans chupines. Tengo dos pares de chupines, que me compré pesando alrededor de 65. Me los seguí poniendo a medida que aumentaba, hasta alrededor de los 67, y luego creo que no entré más. Ya puede que entre en uno de ellos, el más blandito, aunque no en el otro, que es más oscuro y de tela más dura. Parecerá re estúpido, pero pensar que pronto voy a volver a entrar en esos jeans es todo un hito. El peso que me resta bajar para entrar cómodamente es mínimo y aún así lo veo como un tocazo. Y son dos kilos. Me preocupa que me sigo viendo horrible, empezamos de nuevo con esta historia: más bajo, más me miro, más duramente me juzgo, y mi autoestima no sube en proporción equivalente al peso descendido. El sábado voy a ver si me quedo al taller de imagen corporal, así laburo un poquito este tema. Y seguiré yendo a Pilates, a ver si marcando un poco la musculatura me veo más linda. Por ahora si estoy marcando músculos, todavía están enterrados abajo de bastante grasa. Pero cuando baje un poco más, LA pucha que voy a quedar de 10! Ja!

martes, 10 de julio de 2012

Estancada y arrancando la semana como la Tana Ferro (como el or...)

Niveles de frustración en alza histórica. En la última semana no bajé un gramo, e incluso subí algunos. La balanza me devuelve un peso siempre igual, y a veces 100 gramos arriba, a pesar de que no cometa ninguna transgresión. Siento que me estoy cag*ando de hambre, privando de mil cosas, y no obtengo resultados.

A ver, intento una recapitulación de los "excesos" de la semana, para ver si justifican un estancamiento. Y pongo la palabra excesos entre comillas, porque no estamos hablando de visitas a Mc Donald's, cuartos de helado ni delivery de empanadas. El viernes fui a almorzar con amigos y pedí unas berenjenas gratinadas. La porción claramente superaba la viandita y además tenía un poco más de aceite del que una dieta liviana permite. Pero el resto del día anduve bien. El sábado también almorcé afuera de casa, pedí una ensalada de pollo. Pedí que me reemplazaran la palta por champignones. A la tarde circularon medialunas a montones por mi frente y no comí ninguna, me tomé tres cafés al hilo para evitarlo. A la noche comí vianda en casa. El domingo fuimos al cine, y no comí pochoclo como el resto, y cuando hicimos la cola de Café Martínez, no pedí ni la torta de chocolinas, ni el rogel, ni el muffin, ni la cheescake que me hacían ojitos desde el mostrador. Pedí un café con leche, que seguramente no era descremada, pero era el mal menor, y seguramente no iba a repercutir excesivamente en la balanza. Lunes comí yogur, vianda, yogur, vianda. Debo decir que a lo largo de la semana pasada me comí también medio kilo de frutillas, a razón de 4 / 5 frutillas por noche, ya que mi nutri me dijo que agregara una fruta chica de postre o me iba a constipar. Aunque eso me debe haber agregado unas calorías, debería haber repercutido positivamente igual por ir al baño más seguido. Además, seguí yendo a Pilates religiosamente, el sábado caminé muchísimo, y otro poco el domingo, y el domingo a la mañana hice gimnasia con un profesor que me mató (hoy es martes y sigo sin poder agacharme sin llorar un poquito de lo que me tira la parte de abajo de la pierna; según la Wikipedia, el bíceps femoral, aparentemente). ENTONCES??

Cómo puede ser que aumente? Un poco de queso extra en unas berenjenas y un café con leche no descremada equivalen a subir de peso? Qué va a ser de mi cuando esté en mantenimiento? Estoy enojaaaaaaada. Pero ejercitando mi tolerancia hacia la frustración. No voy a hacer la pelotudez de tirar todo a la mierda porque no bajé una semana. En todo caso habrá que redoblar esfuerzos. Pero no puedo evitar arrancar la semana como el orto, como dice la Tana Ferro. 

miércoles, 4 de julio de 2012

Pesaje y recapitulación de miércoles

Hoy a la mañana pesé lo mismo que ayer: 67,8 kg. Me enculé. Sigo enojada porque el otro día vi 67,4 y me recontra emocioné, solo para que al día siguiente la put*a balanza me quitara nuevamente la alegría. Y me enojé igual esta mañana, a pesar de que no era lógico que hubiera descendido nada, porque ayer empecé a incorporar fruta de postre, a recomendación de la nutricionista, y era incluso esperable que al haber incrementado la ingesta hubiera un pequeño ascenso. Pero nada de eso le importa a mi irracional, ansiosa y empecinada psique: yo quería un descenso que no llegó.

Fui a la clínica y denuncié mi peso en la puerta, pero en el grupo no tenían mi peso anterior, así que no supe exactamente cuánto había bajado en la semana. Dije que creía haber bajado entre 800 gramos y un kilo, algo así. Y es que ultimamente estoy tan pendiente de las fluctuaciones diarias que ya no me acordaba de mi peso del miércoles pasado. Acabo de repasar el post del miércoles pasado, y resulta que estaba en 69,2 kg. Es decir, que en una semana bajé 1 kilo 400 gramos. No es moco de pavo! Equivale a haberme toda esta manteca del cul*o:

500 + 500 + 200 + 200 = 1,4 kg!
Moraleja: una vez más, tengo que bajar la ansiedad, alejarme del objeto y obtener un poco de perspectiva. Cómo cuesta, mamita querida... Para recapitular: he bajado 4 kilos 200 gramos desde que arranqué, lo que más o menos luce así:
Un montón de manteca!
Respecto de mi cuarto y último desafío de la semana, finalmente no tuve que someterme a esa prueba. El almuerzo de laburo super gordo que anticipaba se canceló, al igual que otro almuerzo con amigos al que le tenía un poco de miedo. Así que salí invicta de mis sucesivos escollos.

Ahora, el almuerzo de amigos se pasó para mañana y el de laburo para el martes que viene. No es que ya pasó el peligro del todo, sino que solo se pospuso. Pero no sé por qué eso me da un poco más de relax. Como que la semana que viene voy a estar más fuerte para afrontar esas tentaciones. Qué bolud*a, no?

Bueno, se viene un fin de semana largo y tengo que prepararme. No tanto para el fin de semana en sí, que no me representa muchas tentaciones (fundamentalmente porque no voy a ir de mi vieja). Pero voy a ir a la clínica el domingo o el lunes, así sigo enganchada y me mentalizo para la semana que viene, así afronto mis sucesivos almuerzos gordos con un poco más de fuerza de voluntad.

martes, 3 de julio de 2012

Malditas balanzas!!

POR QUÉ??!!!
Esta mañana me subí a la balanza con pavor, temiendo un aumento. El descenso del fin de semana parecía desproporcionado con el poco tiempo transcurrido, y cuando algo is too good to be true, puede que no sea del todo true. Y así fue: 67,8 kg. Blurgh! No importa! Un poco de perspectiva: igual estoy abajo de los 68sss, lo cual ya es MUY positivo, y la semana pasada pensaba que me iba a costar más, y que iba a empezar a bajar a razón de 500 gramos por semana. 

Determinada a que el dato no me arruinara la mañana, partí rumbo a la nutricionista sin desayunar, sin tomar ni un café, ni un vaso de agua, por poco sin cepillarme los dientes, para que cuando ella me pesara no me diera un número más alto. Pero me pesé y la balanza de la clínica me dio 68,2 kg. Y la remil! Nuevamente, elijo no ponerme mal por el número. Yo siempre me peso en mi casa, y es el peso de mi casa el que contabilizo. Repetiré en mi cabeza todo el día el mantra de "tolerancia a la frustración". El número de la balanza de la mañana no puede determinar mi estado de ánimo durante el día, media pila.

Continué la mañana desayunando un delicioso yogurt casero con un café con leche de máquina también super rico. Me compré una de las viandas más suculentas para este mediodía. Camino al subte compré frutillas, que me dijo la nutricionista que agregara frutas a mi dieta. Y a la noche tengo pilates. Así que bien, tranquila, tratando de seguir haciendo las cosas bien. Porque mañana... se viene el cuarto desafío! El más difícil de todos!

jueves, 28 de junio de 2012

Pesaje y desconcierto

Estimados, hoy ya es jueves y ayer no pasé en limpio mi peso de miércoles. Clavé 69,2. Frustrante, porque el día antes estaba en 69 en punto, con ganas de leer 68. Pero la balanza me arruinó la mañana cuando vi esa subida de 200 gramos. Para colmo dije "no puede ser, seguro me pesé mal", y me subí de  nuevo, y me marcó 69,4!! Dos veces. Me bajé indignada y a la noche en el grupo igual denuncié 69,2. Medio tramposita, pero si no me iba a frustrar mal.

Empecé hoy la mañana predisponiéndome a otra vez haber subido hoy, porque me sentía super hinchada (hace laargos días que no voy al baño, perdón por el disclosure). Y sin embargo marcó 68,7 kg! Eso lo tenía que escribir!! 

Sigo medio ansiosa, pero ayer pasé una prueba fundamental: almuerzo buffet en el laburo, con empanadas, helados, masas, etc. Yo seleccioné, de todo lo que había, una ensalada de atún, la única que no tenía harinas, a la que le saqué el huevo duro y las aceitunas, y me comí solo media. Es decir, comí un poco de lechuga, atún y tomate, sin condimentos. Y litros de café y coca light. Fue duro, pero pasé el primer desafío de esta semana (la semana de dieta la cuento entre miércoles y miércoles). 

Me restan tres desafíos más: uno esta noche, porque vamos de after office con la gente del laburo. No puedo faltar, no va a haber posibilidad de llevar vianda, y va a ser mi primera exposición a la tentación del alcohol, sustancia con la cual no me ha ido bien tratando de moderarme en el pasado.

Otro será el fin de semana, que voy a casa de mi vieja. Dos días de agresiones permanentes, ya sea a través de la exposición a la comida como cuestiones emocionales. Siempre estas ocasiones me desestabilizan, y además me pongo en cómplice de su desborde. Para sumarle dificultades, hay un cumpleaños y una salida nocturna planeadas para el mismo fin de semana.

El último desafío será el próximo miércoles, que mi jefe me invita a comer a un restaurant bien caro, en el que me gusta todo, y en el que no hay muchas opciones light. Es un lugar que da para tapeo, pedir muchas cosas y compartir. Y yendo de a dos es difícil cortarse solo. Vamos a ver cómo manejo eso, sumado a la incomodidad de especular si hay algún mensaje a pasar en el almuerzo. 

I've got my work cut out for me, es decir, se me viene una semanita DURA. Espero que no me lleve puesta.

viernes, 22 de junio de 2012

Y luego se volvió a mover para el otro lado

Como era predecible, luego de un inusitado descenso de 500 gramos en un día, hoy amanecí con 200 gramos más. Era obvio que algo raro había en ese brusco movimiento de la balanza. Qué bronca me da, hoy estoy en 69,5 kg. Foca, foca, foca, foca, mother foca.

Foto: frikipedia.es
No importa. No hice nada para merecer subir de peso así que seguro se tratará de alguna retención de líquidos (comí salchichas anoche, que son re saladas, exceso de sodio?), o porque no voy al baño hace unos días (perdón por el exceso de información) o capaz que me está por venir, no me acuerdo (idem anterior). NO LO SÉ. Pero no hubo ni tropezón ni caída, así que adelante, que eventualmente la balanza se acomodará.

Mañana a la clínica, a comprar más vianditas, verduritas y esas cosas, y a hacer un poco de gimnasia. Tengo que recordarme a mi misma "van dos semanas y piquito, nena, tranquila". Y tengo que recordármelo seguido porque estoy como loca de la ansiedad.

jueves, 21 de junio de 2012

Se movió un poco la balanza!

Aleluya! Luego de varios días de pesarme conteniendo la respiración y logrando pijo*teros descensos de  100 gramos, hoy me pesé y clavé 69,3. Es decir, 500 gramos de la noche a la mañana. Happy, happy, happy, como perro con dos colas. El pantalón negro que tengo encarnado para ir a trabajar hace meses porque es lo único que me entra esta mañana me lo empecé a pisar. Porque me baila, calza más abajo, y me queda más largo. Tendré que empezar a ponerme tacos más altos, lo cual es un chino para ir caminando al laburo, pero qué buen problema para tener! Todavía no entro en el pantalón del talle siguiente, pero no va a faltar mucho, calculo. Hoy me mataron en pilates, me van a doler los triceps durante dos días. Pero si te tiene que doler algo, qué bueno que te tiren los músculos por haber hecho ejercicio y no la cintura por exceso de peso, o la panza por exceso de comida, no??

Foto: uppitynegronetwork.com
No suelo escribir todos los días para no ponerle demasiado énfasis al tema sobrepeso y no darme tanta rosca. Pero hoy estuve viendo hamburguesas de Mc Donald's por todos lados. Caminado por la calle, BAM, poster de la cuarto de libra. Leyendo el diario, BAM, videito de cómo le sacan la foto para las campañas. Mirando por la ventana de mi oficina, BAM, cartel gigante sobre un edificio. De más está decir que estuve super ansiosa, me comí las raciones que me correspondían todas medio seguiditas, poco espaciadas, y a pilates llegué famélica. Me acabo de comer mi alpistecito y ahora me estoy llenando con gelatina, agua, técito, lo que venga. Y escribo. Escribo el descenso de los 500 gramos a modo de homenaje y motivación para que si mañana sigo con este nivel de ansiedad, piense bien fuerte en lo bien que vengo y no haya chances de que la cagu*e.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pesaje de miércoles

Al igual que en su momento, cuando trackeaba mi peso semanalmente, he decidido pesarme y anotar mi peso en la tablita todos los miércoles. El peso de hoy 69,8 kg. Sigo rasposamente abajo de los 70, pero lentamente llegaré! Por favor vean la aplicación super canchera que bajé para registrar mi peso, acá a la derecha de cada post. Para mi representó todo un desafío bajar la mierdita esa, así que estoy orgullosa (y si a alguno le parece una idiotez, bueno, no fue mi caso!).
Foto: perfit.com.au

No fui finalmente al gym el lunes, como era de anticipar. Pero fui ayer a pilates y hoy a gimnasia con los gordos. No es muy hard-core que digamos, pero todo suma. Poco a poco me avendré a sumar algo más. Por el momento es bastante que esté yendo con regularidad a estas dos cosas, dada la locura de agenda que manejo. Además, debo admitir que hoy hasta incluso me duelen un poco los abdominales...

No quiero anticiparme y ponerme ansiosa a que la balanza baje más rápido de lo que está bajando. No quiero caer en el cliché del gordo que se come todo durante meses y después pretende bajar lo subido en dos semanas. Porque van exactamente dos semanas de dieta, nada más, después de todo. Ayer estaba pensando, en relación con el post en el que dije que esta vez no estoy bajando tan rápido, que es muy probable que me haya cag*ado el metabolismo. Cuando uno jode mucho, onda restricción absoluta, atracón, restricción, y así, parece que el cuerpo se vuelve más eficiente y metaboliza más grasa, algo así [si quieren una explicación con rigor científico, búsquenlo en la Wikipedia, acá yo pongo las pavadas que pienso al respecto nomás]. Pero la cuestión es que empecé a hipotetizar sobre las causas de mi lento descenso. Y al cabo de un segundo dije, "pará, otra vez con estas bolud*eces vos?" Ya me sale la exitista de adentro y quiero todo YA, YA, YA! Así que entré en modo "ohmm" y me obligué a no pensar más en el asunto.

Perseverancia, eventualmente llegarán los logros.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Haciendo memoria (4 días agitados)


Mmm, era un 1/4 o 1 kilo de helado?
Acá estoy de vuelta, tratando de recapitular cuándo escribí por última vez. Aparentemente el martes, por lo tanto no reporté lo que comí ni el miércoles, ni el jueves, ni ayer. Intentaré acordarme, pero la veo difícil. A ver:

Miércoles:
  • Desayuno: yogurt + café con leche
  • Almuerzo: milanesa de soja con calabaza
  • Media tarde: creo que un durazno y un café
  • Cena: salchichas con calabaza y media cerveza (salí con amigos) 

Jueves:
  • Desayuno: café y 4 galletitas operas (me olvidé el yogurt)
  • Almuerzo: pechuga de pollo grillé con calabaza
  • Media tarde: yogurt y café con leche
  • Noche: salteadito de tirtas carne, champignones y tomates disecados en tacos de papel de arroz. Acá la cagué con ganas, porque comí temprano, y luego salí con amigos, y volví a comer, prácticamente. Había unas pastas con estofado de pollo, y dije que sólo lo iba a probar, pero la porción que me sirvieron –y me comí—era más que una probadita. Además, comí dos bochas de helado de postre, y todo acompañado con vino y cerveza. Para atrás. 

Ayer:
  • Desayuno: me desperté tarde, así que me comí mi yogurt y mi café con leche, y pasé de largo el almuerzo, para compensar la bestialidad de la noche anterior.
  • Media tarde: café con leche y licuado de ciruela
  • Noche: sobrante del salteado de carne de la noche anterior, con puré de calabaza. Me quedé despierta hasta muy tarde, así que cerca de las dos me comí dos salchichas con juguito de pickle. 

Hoy:
  • Desayuno: yogurt + café con leche
  • Almuerzo: Paty light con puré de calabazas
  • Media tarde: otro yogurt y un licuado de arándanos
  • Esta noche: tengo una pechuga y puré de calabazas 

Ahora que pasé todo en limpio, veo que estoy comiendo de más, tanto los días de desarreglo, como los días que pensé que estaba “compensando”. Este mes de diciembre parece que va a ser más difícil de lo que yo creía.

PELIGRO!!!
Mañana me voy de viaje por laburo. Voy a estar fuera varios días, yendo a comer afuera todo el tiempo con gente de la empresa y con potenciales clientes. Por lejos, comida mucho más gourmet y sofisticada que la que como normalmente (por supuesto mucho más glamorosa que la diaria milanesa de soja de la oficina, pero incluso mejor que lo que como cuando salgo con amigos, por evidentes cuestiones de presupuesto). Así que va a ser jodidísimo moderarme. Voy a ponerme algunos propósitos para no subir 5 kilos en mi viajecito:
  1.  no volverme loca con el desayuno buffet: por el hecho que haya de todo a mi disposición, no significa que me lo tenga que comer. Justificaciones del estilo de “qué desperdicio no comerme al menos una de esos waffles, que en argentina no hacen” o “nunca puedo desayunar tostadas con mermelada porque no tengo tiempo” no serán aceptadas;
  2. decirle NO al pan en todas y cada una de las comidas;
  3. si como afuera, aunque pida algo light, ya la porción va a ser más grande de lo que puedo comer, y rara vez logro eso de dejar la mitad del plato, así que al menos ponerme como regla no pedir postre; cortadito y listo;
  4. tener un plan para la tarde, ya sea fruta o yogurt, o muchos café con leches, pero NO recurrir a panificados. Prohibidas las medialunas, bajo cualquier circunstancia. De eso no se vuelve. 
Mientras esté fuera dudo que me reporte, así que cuando regrese haré un sinceramiento lo más acabado posible de lo que haya ocurrido. Cuando regrese van a faltar escasos días para navidad, y los excesos que la acompañan. Así que espero cumplir con mis reglitas o la meta de diciembre de los 64 a 65 kilos... te la debo. Ayer me pesé y estoy en 65,500 kg. 

Peace out!

martes, 6 de diciembre de 2011

Recapitulación x 2


Hola, hola! Perdón por el plantón de anoche. Me acordé muy tarde de mi blog y ya no me dieron ganas de escribir, pero mi ausencia no se debió a abandono de la dieta. Paso revista, para no perder la costumbre. Ayer pesé 65,600 kg por la mañana, y comí lo siguiente:
  • Desayuno: café con leche y yogurt con frutas
  • Almuerzo: tartita individual de brócoli, calabazas y queso
  • Media tarde: café con leche y un durazno
  • Cena: tres mini pepinos en pickle, dos salchichas, dos espárragos y una remolacha, con una ciruela de postre (estaba medio atacada, la verdad).

Esta mañana pesé 66 kg clavados (alta frustración, sinceramente) y comí esto:
  • Desayuno: yogurt con frutas y dos cafés negros
  • Almuerzo: milanesa de soja y puré de calabaza
  • Media tarde: un durazno y un café con leche
  • Cena: espinaca con soja texturada y 4 kani kamas, ciruela de postre

Era obvio que el 65 no era un número muy sustentable sin reducir aún más la porción o empezar el gimnasio. Pero estoy con niveles de ansiedad through the roof, así que ya mantenerme bajo control en un rango razonable lo considero todo un logro.

Mis niveles de ansiedad
Esta mañana vi el 66 y me dio bronca haber subido, y casi hago un mini berrinche culpándome por haberme comido eso pickles antes de comer. Pero por suerte no tenía tiempo, porque llegaba tarde al laburo. Y menos mal. Un poco de perspectiva, por favor. Primero, mi último post se tituló “anomalía estadística”, lo cual evidencia que yo misma sabía que el número que reflejaba la balanza podía estar influenciado por factores no ponderados, y que no era lógico que estuviera tan rápido rondando el 65. Segundo, estamos hablando de tres put** pickles, no de cinco porciones de pizza. Bajo cualquier parámetro, fue un día de dieta muy prolijo. Y finalmente, tengo que recordarme todo el tiempo que me peso todos los días para controlarme, pero el peso que importa es el de la tablita (el del miércoles, es decir, mañana) para que la evolución sea medida en base semanal. Una vez más me tengo que decir a mi misma: “bajá un cambio, pendej*, paciencia!!!!”. Peace out!

domingo, 4 de diciembre de 2011

Anomalía estadística y detalle de color


Nah, this can't be right...

Anoche finalmente no me tomé uno sino dos tragos, y bien azucarados los dos. Soy débil como la misma mier**. Por suerte esta mañana la balanza no acusó recibo. Pesé 65,700 kg. Parece un descenso desproporcionado para lo que comí, y más habiendo pecado con esos dos traguitos por la noche. Creo que tiene que ver con que dormí hasta las 12.30, y normalmente me peso mucho más temprano, tipo 8.30 – 9.00 hs. Así que no me quiero entusiasmar mucho porque ya veo que mañana a la mañana la balanza marca un ascenso en vez de un descenso, y no me quiero deprimir. Tomaré el peso de hoy como una anomalía estadística, por parámetro no comparable, y mañana veré qué pasa cuando me pese.

Hoy mis comidas estuvieron bien, a pesar de la ansiedad de la tarde, que por momentos era insoportable.
  • Desayuno: café con leche
  • Almuerzo: cuatro bastoncitos de kani kama y un puñado de espinaca con soja texturada (hice como una salsa blanca con tofu procesado y se lo agregué a la espinaca, quedó bastante bien). De postre una compotera de cerezas
  • Media tarde: dos cafés con leche, un yogurt con frutillas, un té (se nota que estaba un poco ansiosa?)
  • Cena: media pechuga de pollo con calabaza y de postre un durazno con una cucharada de queso blanco light.

Bueno, sí, el queso estuvo de más, pero bueno. Al menos se terminó y no lo repondré antes de las vacaciones. Estoy tratando de liquidar todo lo que hay en la heladera, así la apago cuando me vaya. Obvio que no por ello voy a convertirme en una trituradora de basura, ni voy a usarlo como justificación para comer de más. El día que me vaya, todo lo que quede en el freezer lo tiro y se acabó.

Detalle curioso de haberme despertado por debajo de la cota máxima de peso que me puso mi nutricionista: de repente “florecieron mis hormonas” (podría ser más explícita y no andar con tantos eufemismos, pero no quiero poner nada que haga que mi blog pase a ser PG-13). Se ve que al estar menos intoxicada con comida de repente escucho otras necesidades que tiene mi cuerpo, que hacía rato que no se manifestaban. Sigo posponiendo el post sobre el sexo y su relación con la gordura. Es que me va a tomar un poco de tiempo, porque requiere mucha introspección. Paciencia…