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domingo, 12 de agosto de 2012

Fin de semana sin sobresaltos

Creo que fue un fin de semana exitoso, dentro de todo. Tuve mucha salida, muchas comidas fuera de mi zona de control (mi casa o mi oficina) y aún así no me fui a la... a ningún lado. No hice todo de diez, pero las desviaciones fueron más bien menores (algunos totopos y sobre todo alcohol). No me pesé esta mañana porque me desperté como a las 3 de la tarde y el número no iba a ser representativo de nada, pero mañana a la mañana me peso y luego reporto. Lo fundamental es que sigo en carrera, no tiré todo por la borda como el fin de semana pasado, y mi estado de ánimo lo refleja. Me compré algunas pilchitas y estoy empezando a vestirme con más onda para salir a la noche. Más escote, más apretado, más femenino. Estoy llegando a un peso en el cual los dos meses y pico de pilates ininterrumpidos que vengo haciendo se van a empezar a notar, ya que van a aparecer los musculitos abajo de la grasa. Iupi!

sábado, 11 de agosto de 2012

Kilos de manteca off my traste

Hola, hola! La mañana me encuentra de buen humor dado que sigo en el bonito numerito de 64,9 kg, igual que ayer. Y eso es bueno porque anoche salí y comí y chupé algunas cosillas que hubieran podido tener impacto en el número. Fuimos a un restaurante mejicano, malísima opción si uno quiere hacer dieta. Pedí unos tacos de pollo, bastante light y sin aceites, ni salsas, ni nada raro. Me comí los tres tacos que venían en la porción, y aunque no fue algo excesivo, la verdad es que no debí comerme también las tortillas de trigo. Porque eso luego me llevó a probar los totopos, que había ignorado como si fueran caca de perro hasta ese momento. Y cuando probaste uno te comés toda la panera, como hice yo. Por suerte ya no quedaban muchos. El alcohol fue otro tema: tomé tres fernets con coca light. Creo que debería de una buena vez averiguar las calorías del fernet, así no me engaño respecto de cuántas calorías me aporta. Igual, sigo sosteniendo que lo peor no es lo que engorda, sino lo que desinhibe, porque perdés el límite ante otras cosas (en mi caso, los totopos, por ejemplo). Pero bueno, hoy sigo en el mismo peso, así que no me voy a auto-flagelar, porque si no caigo en otra depre y eso me lleva al atracón. Elijo tomarlo como una noche disfrutada, con un comportamiento aceptable, y ponerme las pilas para hacer las cosas bien hoy.

Para mimarme y motivarme a seguir la lucha, he decidido hacer el display gráfico de la cantidad de kilos bajados, con la unidad de medición de paquetes de manteca. Acá va:


jueves, 2 de agosto de 2012

De vuelta al ruedo

Bueno, creo que oficialmente funcionó el corte y volví a la buena senda. Ya sin tanto sufrimiento y más automatizada. Mañana toca ooootro día de desafíos: almuerzo en restaurant italiano de gran renombre con los del laburo, pero ya decidí lo que voy a pedir antes de mirar el menú. Lenguado con espinacas, y un cortado de postre. Sin alcohol y sin tocar la panera. Si lo conozco a mi jefe, va a pedir varias entradas de salumi, burratta y bruschettas, pero me haré la distraída en la conversación y no tocaré ninguna. A la noche tengo after office con otro grupo del laburo, a un pub con cero opciones light. Acá mi estrategia va a ser comer un yogurt o una fruta inmediatamente antes de salir rumbo al bar (vamos directo del laburo) y a lo sumo tomar un porroncito de cerveza con las calorías disponibles. Por suerte en esas ocasiones todos se ponen en pedo rápidamente y nadie lleva la cuenta de quién come qué. Tengo que moderarme y no pasar del porroncito porque si no el alcohol me desdibuja el límite y me como todo cuando vuelvo a casa.

Hoy fui a la médica de la clínica a la mañana, y pesé 65,4 kg. Así que bien, volviendo al peso pre atracón. Y mentalizada de que para el 25 de agosto tengo que estar en mi peso, para pasar a mantenimiento antes de septiembre. Cómo lo ven?

domingo, 29 de julio de 2012

Atracón: buscando las causas


Bueno, mi último post resultó premonitorio: no se puede andar pelotude*ando porque trae consecuencias, y en mi caso MUY graves. Como la última vez que escribí fue después del fin de semana pasado, tengo bastante para recapitular. Acá va:

Luego del finde de excesos me enderecé el lunes y anduve bien hasta el miércoles a la noche. Fuimos a cenar con mi vieja y dos amigas suyas a un restaurant pipí cucú. Me abstuve de la panera, y pedí pescado, pero hubo unos picoteos fuera de reglamento: un bocado de fainá que trajeron de entrada, dos endivias rellenas con queso azul, nuez y reducción de aceto y miel (la cosa más maravillosa que he comido en años), y una feta de tostón. Me explico: el pescado venía con una tostada de pan tipo lactal pero gordo como tres fetas juntas, medio dorado en manteca y ajo. Lo fui pellizcando hasta que decidí cortarme una feta, disfrutarla y punto. Además, el pescado venía en una especie de salsita que debía tener crema de leche, y comí un bocado de un crumble que se pidieron el resto. Ah! Y dos vasos de sauvignon blanc. Ahora que lo escribo todo, suena muchísimo, pero no lo era... para alguien que está manteniendo! Obviamente no para mi, y sobre todo por el tema PAN.

Al día siguiente tuve almuerzo con clientes, y a pesar de que pedí una ensalada muy light y sin condimentos raros, me comí el pancito de acompañamiento. Jueves a la noche, finalmente, volqué. Los mini desbordes se acumularon y enfrentada con una parrillada, me llevó puesta. Comí una empanada de carne frita, una porción de entraña con ensalada, algunas papas fritas, dos vasos de malbec, y la peor parte: dos panes. Logré abstenerme de pedir postre, pero a la vuelta, en un kiosco, mi vieja compró un helado de chocotorta, un alfajor de maicena, bombones y almendras. Me comí un mordiscón de cada cosa, y casi medio tarrito de almendras, de esos altos, hasta que me las acabé. Si hubiera habido más, me las seguía comiendo.

El viernes hice las cosas super bien, incluso a pesar de haber estado luchado internamente media mañana en contra de una medialuna que me miraba desde el centro de la mesa de la sala de conferencias en que estuve reunida. 

El sábado fui a la clínica, anoté mil cosas, reflexioné sobre por qué había volcado, lo entendí, y a la tarde me volví a ir al carajo. Té con platón de frutas, quesos y dos tostadas de semillas con queso blanco y miel. Compartido con mi amiga, no fue mucho, pero seguía jodiendo con el pan. Y a la noche toqué fondo: me tomé un vino con otra amiga, que me eliminó todo freno inhibitorio. Volvía caminando a casa, pasé por un kiosco y me compré un alfajor chocoarroz y un paquete de galletitas de arroz, que me comí entero, untado con queso blanco, y cuando se me acabó eso, con mayonesa. Compré esas galletas --y no unos twistos, por ejemplo-- porque pensé que si me iba a atracar, que al menos no fuera tan grave, que no fuera con harina. Pero finalmente luego de comerme hasta la última galleta inmunda, me volví a cruzar a en frente a comprar medio kilo de helado LIGHT. Caradura. Me comí hasta los dos cucuruchos que te meten en la bolsa. 

Foto: t3.gstatic.com
Hoy me siento un excremento humano, pero todavía no la cagué. Me desperté tarde y no almorcé, me comí una banana, y hace un rato unas frutillas con yogurt. Pendo de un hilo, así que ojalá pueda hacer las 48 horas de corte y no me sumerja en un espiral de atracones del que no pueda salir hasta recuperar todo el peso perdido.

Hecha la recapitulación fáctica, vayamos a las causas, ¿qué me pasó? Múltiples posibles interpretaciones, o capaz varios factores que contribuyeron y la sumatoria pudo más. El descontrol empezó el fin de semana pasado, así que habrá que comenzar por ahí y ver qué pasó.

Pasé todo el finde con mi vieja, a la que ya les he contado que no quiero participar de mis decisiones alimentarias, ni de imagen, ni nada por el estilo. Al no explicar que estaba en la dieta sin harinas, hubo cosas a las que no "pude" decir que no sin que se notara. Excusas, no? Lo que pasa es que mi vieja puede ser muy insistente. Ella es una gorda desbordada sin control que permanentemente busca cómplices para sus excesos y luego busca responsables de sus atracones. Durante todo el finde estuve en una constante lucha por ponerme límites a mi misma, pero al mismo tiempo también tuve que luchar en contra de poner límites a mi mamá. Normalmente ya me cuesta solita mi alma tomar la decisión correcta, acá tuve que luchar en dos frentes, sumando a los embates permanentes de mi mamá. Más lo pienso y más bronca me da. Salto al miércoles y de nuevo lo mismo, casi puedo escucharla insistiendo durante casi 15 minutos que alguien compartiera con ella un postre, que se terminó pidiendo sola (el crumble al cual le di un bocado). El jueves la escena que hizo porque no pudo pedir postre fue digna de ver. Una nena caprichosa parada en la vereda a punto de largarse a llorar hasta que logró irse al kiosco y comprar todas esas golosinas que enumeré. Me dio asco, la odié. Y entonces por qué yo también me prendí? Por qué en el punto en que más me desagradó verla fue cuando bajé la guardia y me comí un millón de almendras hasta que me dolió la panza?

Segundo factor involucrado, qué predecible que soy: un tipo. Salí el sábado pasado y estuve charlando con un tipo que rajaba la tierra. Me fui chocha a mi casa porque me hubiera dado bola un tipo así, pero obviamente una semana después no ha vuelto a llamar. Mi interpretación del suceso fue inicialmente “positiva” (notar la comillas, que no son casuales). Pensé: “che, debo haber adelgazado bastante, y debo estar bastante bien si un tipo como este considera que estoy lo suficientemente buena como para querer darme masa.” Por supuesto, subyacente en el pensamiento está que el tipo está totalmente fuera de mi liga, y que sólo puede querer g*rcharme y nunca nada más. De hecho, no muy subyacente, sino más bien ostensible, está también la sorpresa porque siquiera considere g*rcharme. Cuando no volvió a llamar, no me deprimí, porque en el fondo prácticamente lo justifiqué. El interés del tipo era esa noche, porque era lo que había, lo que encontró a mano, pero no había ninguna chance de que tuviera interés en continuarlo más allá de esa vez. Nuevamente intenté racionalizarlo como que era un “boost” para mi autoestima que un pibe así se hubiera fijado en mi. Pero luego del atracón de anoche evidentemente tengo que sincerarme conmigo misma y admitir que debo seguir odiándome, a pesar de estar más flaca, si es que puedo llegar a pensar y creerme todas estas construcciones que estoy relatando. Una mina con un cachito de autoestima se hubiera permitido fantasear con el tipo, ilusionarse con que llamara, y enojarse si finalmente no llamaba. No fue mi caso.

Hubo otros factores? Supongo que el tema del alcohol no ayudó. Normalmente aún a pesar del consumo de harina hubiera podido parar un atracón. Pero el pedo te quita todo límite, toda inhibición, y enfrentada con la decisión, fue mucho más fácil decidir irme a la mierd*a.

Así que acá estoy. Agarrada a la silla, con miedo de siquiera rumbear por la cocina por lo que pueda llegar a hacer. Rompiéndome la cabeza para ver cómo hago para no dejar que este tropezón me pegue para el lado de la depresión. Determinada a no volver a dejar que suceda el efecto “contagio” con mi vieja, pero con pocas pistas sobre cómo meterme en personaje de mujer sexy y creérmela lo suficiente para que un desencanto mínimo no me cagu*e a palos la autoestima. Respiro hondo…

lunes, 23 de julio de 2012

Desarreglos y ajuste

Vengo a sincerarme respecto de mi fin de semana y pasar en limpio la serie de transgresiones que cometí. Ello con el propósito de recapitular y tomar conciencia de que fueron muchas, y no volver a repetirlas, cortar, y emprolijarme de nuevo, aunque adelanto que la historia tiene final feliz.

El viernes arranqué el día con un peso inusualmente bajo: 65,6 kg! La alegría de ver ese número me mantuvo motivada durante la cena del festejo del día del amigo, pero al mismo tiempo pienso que aproveché que tenía "margen" para tomarme algunas licencias. Pedí una ensalada de rúcula, manzana verde, queso de cabra y almendras y nueces tostadas. Hasta ahí más o menos bien, salvo que además me tomé TRES fernets (aunque con Coca Light, obvio). El sábado no me pesé por la mañana porque me levanté en un horario que no es el que yo me peso y no quise especular. Comí una ensalada de rúcula, champis, tomates secos y salmón ahumado, pero le saqué la mayoría del salmón, que estaba feo. Por la tarde un yogurt ser con frutas. Por la noche vino la segunda transgresión GRANDE: pedí a medias para compartir una entrada de langostinos apanados (me habré comido cuatro, pero eran grandotes). Fue un gran sacrificio no untarlos en la salsa tártara que venía de acompañamiento (ni comer pancito con dip que trajeron antes de la entrada). De plato principal un salmón grillado con roll de zuchini relleno de champignones y un poco de queso cheddar arriba, también compartido, así que solo medio plato. Todo acompañado de un vinito malbec, también a medias. Aunque el menú fue excesivo para la porción Ravenna, y encima le metí dos copas de vino, cosa que decididamente no está permitida, creo que fue una conducta bastante razonable, digamos. Pero la transgresión fue grande porque COMÍ HARINA: el rebozado de los langostinos, que era bien gordo y masoso (y delicioso como la put*a que lo parió). Por la noche, fui al boliche y clavé TRES Fernets más. El desarreglo continuó al día siguiente: parrilla. Pedí un filet de pollo a medias, con puré de calabaza de acompañamiento, pero probé unas cebollas en escabeche, y unas lentejas y porotos en escabeche (un bocado de cada) y la porción del pollo era el doble que la de Ravenna. Por la tarde tomé un té con leche, y ya el descontrol y la falta de límites se empezaban a notar. Había chocolatitos mini para acompañar el café, pasta frola, muffins y almendras. Comí dos almendras y un chocolatín. Y después me dejé de joder. A la tarde no comí más nada, ayudada por el revuelto que me quedó en la panza de tanto Fernet, vino y descontrol. Recién me comí un yogurt ser firme a la noche, cuando me dio un poco de hambre. Hoy ya volví a la rutina y corté con el exceso. Vuelta al ruedo y prolijita. El saldo de la jodita... CERO. No subí nada. De hecho, esta mañana me pesé y clavé unos maravillosos 65,2 kg!!!!!! Nuevamente y como siempre, espero que no se trate de una anomalía provocada por el solo hecho de que ayer prácticamente no cené. En cualquier caso, como ya estoy de vuelta en la buena senda, no debería mañana pesar mucho más. Por suerte cumplí el propósito que me había puesto el otro día de que el fin de semana, más los festejos del día del amigo, etc, no me hicieran subir por sobre 66,2 kg. Quien diría que iba a terminar incluso un kilo más abajo que eso, no?

Hecha la correspondiente recapitulación, lo que salta a la vista y hay que extraer como moraleja, es que es MUY fácil irse al caraj*o. Que uno relaja un chachitín y al otro día es un cachitín y medio, y así sucesivamente. La conducta que desplegué probablemente sea más o menos razonable durante el mantenimiento, pero no debería serlo para el descenso. Quise ponerlo por escrito porque como finalmente bajé de peso, no quiero engañarme y pensar que lo que hice el fin de semana estuvo bien solo porque no me trajo consecuencias. Así que eso. Saludossss.

jueves, 12 de enero de 2012

Sigo bajando (pero que no se note!)


  • Bueno, ayer anoté 65,9 kg en la tablita semanal.
  • Descenso total de la semana: 2,6 kg. Bien.
  • Y mi peso esta mañana fue: 65,4 kg. Otros 500 gramos más. Bien, bien.
El año pasado el nutricionista me había dicho que mi peso normal era fluctuar entre 64 y 66, por lo cual estoy en mi peso, supuestamente. Esta vez la minita de Ravenna me puso como objetivo 63 kilos, un poquito menos, así que todavía no llegué. Y es lógico, hace una semana que empecé la dieta, después de todo, no?

La verdad es que, aunque me noto mucho mejor, más desinchada, menos obesa, no me siento mucho mejor con mi imagen. Definitivamente no me siento como me sentía el año pasado cuando estaba en este peso. Será que ahora ya no me conformo con poco, ahora sé que puedo estar mucho mejor. No sé. Es preocupante, porque parte la gracia de adelgazar es volver a sentirme bien en mi propia piel, quererme un poco más. Ello no ha sucedido todavía. No paro de hacer chistes de gorda hacia mi misma y otros comentarios auto-denigrantes.  Oculto que estoy a dieta, y si alguien nota que no estoy comiendo mucho, digo “no, es que ya comí en casa”, y a los que se dan cuenta que estoy más flaca, les digo que es una ilusión óptica, que debo estar reteniendo menos líquidos, pero que mi peso sigue igual. Supongo que es para no ponerme tanta presión, pero al mismo tiempo sé que en parte tiene que ver con no reconocer que me puse muchos kilos, es decir, para minimizar a los ojos de los otros lo que tengo que bajar.

No me miren!!
Como ya dije en otro post, la mirada de los otros me jode sobremanera. Me ven fluctuar, me ven rebotar, me ven fuera de control. Se nota. Y odio que se note. Odio mostrar vulnerabilidad. En cierta forma, bajar mucho de peso es también atraer atención sobre mi, sobre lo que había subido (como si nadie se hubiera dado cuenta, qué esperanza…).

Pero bueno, sigo bien, motivada, y las salidas que tuve no me llevaron puesta. Sí, es cierto que hice trampa porque chupé, pero compensé comiendo muy muy poco. Sé que no es lo más sano del mundo alocar calorías al alcohol en vez de a la comida, pero bueno, es lo que decidí hacer.  Y por suerte la balanza me sigue acompañando. Este finde siguen los eventos sociales, el viernes y el sábado a la noche. Ughhh…

martes, 10 de enero de 2012

Todo en regla (salvo el copeteo)


Bueno, la balanza fue benévola conmigo estos días y no hubo rebote. El domingo pesé lo mismo que el sábado y el lunes prácticamente lo mismo también, pero al menos no hubo ningún incremento.
  • Mi peso del domingo: 66,4 kg.
  • Mi peso del lunes: 66,3 kg.
  • Mi peso de hoy: 66 kg.

Cannot... help...  myself!!
Mis comidas estuvieron muy prolijas, todo en regla, recurriendo bastante a la vianda comprada porque es práctica y muy rica, sorprendentemente. El único incidente fue el domingo a la tarde, que comimos una picada con mis amigos: yo me serví rúcula, tomates cherry y champignones, hasta ahí muy bien, pero no pude evitar dos vasos de cerveza. Parece que el alcohol me puede. Mañana tengo otra salida nocturna, en la cual ya anticipo que podré controlar la morfi, pero es muy difícil que no chupe nada. Qué descubrimiento, no? Que soy más borracha que gorda?

Mañana toca anotar en la tablita, primer registro desde que empecé Ravenna y todo parece indicar que bajé 2,5 kilos. Bien por mi. Falta otro tanto más, lo cual obviamente no va a bajarse en una semana más de dieta, porque ahora la cosa se pone peluda y hay que redoblar esfuerzos sumando gimnasio, mi eterna asignatura pendiente. Y con este calor me dan unas ganas… 

sábado, 7 de enero de 2012

Hice trampaaaa! (pero poquito)


Recuerdan que comenté en mi último post que me había comprado viandas truchas, y que los canelones de verdura que me comí el jueves a la noche mi habían parecido asquerosos? Bueno, dos horas más tardes mi cuerpo decidió que eran tan asquerosos que no los iba a digerir y fueron expulsados de mi cuerpo. Me pasé dos horas nauseosa, una hora vomitando, y dos horas más sintiéndome como el orto, sin poder dormirme. Cada vez que recordaba el sabor de los canelones empezaba a hacer arcadas, incluso al día siguiente. Moraleja: habrá que gastarse unos pesos extra y volver a las viandas oficiales.

Fuente: www.zazzle.com
Mi peso ayer a la mañana: 67 kg, descenso de 500 grs (pero es un número poco fiable, dado el episodio de la noche anterior). Cuando me levanté estaba todavía medio tiernita, con el estómago dado vuelta. A la mañana me tomé un té con leche y me disponía a comer mi yogurt cuando la vorágine de mi día laboral me lo impidió. Pasé de largo el desayuno, que se convirtió en mi almuerzo y luego de pedo que tuve tiempo de clavarme un durazno a media tarde. Me morí de hambre, pero igual mejor, así le daba un respirito a mi sistema digestivo. A la noche salí, me comí una empanada de verdura y unos vasos de cerveza. Así que sí, hice trampa, como temía, pero no se notó.

Mi peso esta mañana: 66,4 kg, descenso de 600 grs. Hoy comí prolijo: un café con leche al mediodía cuando me levanté, dos salchichas con calabaza al mediodía, otro café y un yogurt con frutas a la tarde y una vianda “oficial” recién (aprendí y pedí delivery de las viandas caras, que son verdaderamente una delicia, aunque algo escuetas, por supuesto).

Tengo miedo de qué me mostrará la balanza mañana, porque los descensos de los últimos dos días fueron muy abruptos, y probablemente motivados por (i) el lanzamiento del jueves a la noche, (ii) lo inusualmente poco que comí el viernes, por falta de tiempo y por seguir medio revuelta. Así que cruzo los dedos. Me consuela al menos que hoy fui al baño (too much information?), que no había ido desde que empecé a comer como un pajarito. Eso tiene que ayudar en mi pesada de mañana, no?

Pero aunque rebote un poquito, vengo bien, dietando como se debe. Y la trampita de anoche fue super requete moderada. Incluso probablemente estuvo dentro de las calorías diarias permitidas, porque había comido muy poco durante el día. No intento justificarme, sé que estuvo mal porque tenía harina y alcohol, dos grandes “no-no”s de Ravenna, pero no me provocó que al día siguiente volcara, sino que hoy retomé perfectamente, y sigo motivada.


martes, 3 de enero de 2012

Año nuevo, vida nueva


¿Cliché? No sé, pero era hora de un cambio, así que me anoté en la Clínica Ravenna. No sé cuál es la política de pasado de chivos en los blogs, pero bueno, tampoco voy a andar hablando en código. La dieta es cero harinas, cero azúcares, cero alcohol. En un mes y medio debería estar en mi peso, según la nutricionista que me atendió esta mañana. Estoy pesando 68,5 kg y debería bajar hasta 63.

Hoy hice la dieta tal como me la indicaron, y me pedí unas viandas para congelar y que me saquen de apuro. Salen un huevo, pero son ricas y prácticas. Se supone que los primeros dos días son los más duros. Uno está enviciado de harina, sal y azúcar, y al cortar con eso, uno se pone abstinente. Debo decir, de todas formas, que no pasé hambre ni estuve muy ansiosa, veremos mañana.

Se me vienen unas semanas de agenda social agitada, por lo cual intuyo que el verdadero desafío no va a ser disciplinarme con la comida sino no chupar. La minita me dijo que si estuviera más avanzada en el descenso, podría tomar alguito, en moderación, en reemplazo de otras calorías, pero dado que recién arranco, el riesgo de abandono es alto, y no me puedo dar el lujo de no hacer las cosas al pie de la letra. Así que mucha coquita light y a aguantarse!

Aprovechando que es mi primer entrada del mes, voy a pasar en limpio algunos objetivos para este enero que comienza. Las metas de diciembre claramente no cumplí ninguna, pero no por ello voy a abandonar el método. A ver:
  • No tener que recurrir a la ropa de gorda que tengo archivada en bolsas, que no me quiero volver a poner nunca más. Aguantar la coyuntura mientras empieza a surtir efecto la dieta.
  • No abandonar la dieta que me dieron en la clínica. Estoy pagando mucha plata, así que más vale que lo aproveche. 
  • Retomar el gimnasio y trabajar en adquirir un hábito (dicen que se requiere 21 veces de reiteración para que se produzca acostumbramiento, no sé dónde leí eso...).

Noto que mi nivel de convencimiento de que voy a poder seguir regularmente este plan sin hacer trampa es de un 89%. Es decir, alto, optimista, pero no total. Pero bueno, me falta todavía sentir el llamado "efecto éxito": cuando en un par de días me sienta mejor y más desinflada, quizás llegue el último empujón para embalarme 100%. Wish me luck!


domingo, 4 de diciembre de 2011

Anomalía estadística y detalle de color


Nah, this can't be right...

Anoche finalmente no me tomé uno sino dos tragos, y bien azucarados los dos. Soy débil como la misma mier**. Por suerte esta mañana la balanza no acusó recibo. Pesé 65,700 kg. Parece un descenso desproporcionado para lo que comí, y más habiendo pecado con esos dos traguitos por la noche. Creo que tiene que ver con que dormí hasta las 12.30, y normalmente me peso mucho más temprano, tipo 8.30 – 9.00 hs. Así que no me quiero entusiasmar mucho porque ya veo que mañana a la mañana la balanza marca un ascenso en vez de un descenso, y no me quiero deprimir. Tomaré el peso de hoy como una anomalía estadística, por parámetro no comparable, y mañana veré qué pasa cuando me pese.

Hoy mis comidas estuvieron bien, a pesar de la ansiedad de la tarde, que por momentos era insoportable.
  • Desayuno: café con leche
  • Almuerzo: cuatro bastoncitos de kani kama y un puñado de espinaca con soja texturada (hice como una salsa blanca con tofu procesado y se lo agregué a la espinaca, quedó bastante bien). De postre una compotera de cerezas
  • Media tarde: dos cafés con leche, un yogurt con frutillas, un té (se nota que estaba un poco ansiosa?)
  • Cena: media pechuga de pollo con calabaza y de postre un durazno con una cucharada de queso blanco light.

Bueno, sí, el queso estuvo de más, pero bueno. Al menos se terminó y no lo repondré antes de las vacaciones. Estoy tratando de liquidar todo lo que hay en la heladera, así la apago cuando me vaya. Obvio que no por ello voy a convertirme en una trituradora de basura, ni voy a usarlo como justificación para comer de más. El día que me vaya, todo lo que quede en el freezer lo tiro y se acabó.

Detalle curioso de haberme despertado por debajo de la cota máxima de peso que me puso mi nutricionista: de repente “florecieron mis hormonas” (podría ser más explícita y no andar con tantos eufemismos, pero no quiero poner nada que haga que mi blog pase a ser PG-13). Se ve que al estar menos intoxicada con comida de repente escucho otras necesidades que tiene mi cuerpo, que hacía rato que no se manifestaban. Sigo posponiendo el post sobre el sexo y su relación con la gordura. Es que me va a tomar un poco de tiempo, porque requiere mucha introspección. Paciencia…

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ansiedad hasta por las orejas


Hola, hola, aquí Cosquín! Otro día, otra lucha. Reporto mi peso de esta mañana: 66,800 kg. Respiro hondo, exhalo, y pienso que estoy a 800 grs de arreglar la cag*** del fin de semana anterior.

Estuve todo el día adentro de casa a pesar del día divino, porque tenía mucho que hacer. Estuve MUY ansiosa, y a eso de las 16.30 pensé que no iba a sobrevivir. Una mezcla de hambre, ansiedad, nervios y dolor de panza que todavía no identifico muy bien a qué atribuírsela. De todas formas, logré no devorarme tooooodo, y tuve un día muy respetable en cuanto a mis comidas:
  • Desayuno: yogurt y café con leche
  • Almuerzo: dos salchichas light con una remolacha y unas zanahorias baby hechas con ajo y perejil. Suena muy gourmet, pero era una bosta. De postre, una compotera chiquita de cerezas.
  • Media tarde: dos cafés con leche, un durazno chico, cuatro cerezas (por acá me agarró la locura) y un café negro. Litros de agua para engañar a mi estómago
  • Cena: media pechuga con un toque de salsa de ostras (gran hallazgo del barrio chino) y puré de calabazas. Otra compoterita de cerezas de postre

Ahora que lo sumo, suena mucho. No sé cuánto será en calorías. Igual tengo muchas fichas puestas en el peso de mañana, porque hoy fui como tres veces al baño. Too much information? Y bueh!

Estoy saliendo rumbo a encontrarme con mis amigos en un bar. Mi idea es tomar UN cocktail, sin mucha azúcar (ej: un fernet con coca light) y ya. Moderación. Si no, vuelco, como es tan común en mi. El tema de la relación del alcohol y las salidas con la dieta es para otro post completo. Gran dilema, no? Si salgo, pongo a prueba mi disciplina, lo cual puede salir bien, pero como decía Tusam, también “puede fallar”. Y si no, me quedo en casa, me alejo de la tentación, pero mi vida pasa a ser una vida de ostracismo frente al televisor, sola como un perro, que tampoco quiero! Por suerte ando con poca plata, así que tampoco me puedo clavar 15 porrones porque no me alcanza!
UNO SOLO!!!!